Eran la 1 de la mañana y la familia dueña de la casa ubicada en 10 de Noviembre al 2100 de Ituzaingó descansaba en medio de la Semana Santa. Sin embargo, sonidos extraños en las afueras pusieron en alerta al propietario, que como método reflejo encendió las luces exteriores para ver si ocurría algo. Además, se acercó a la cocina y vio a dos sujetos con ropas oscuras y pasamontañas intentando abrir la puerta a patadas.
“Los increpó verbalmente y los puso en fuga”, detalló una fuente de la investigación. Los dos ladrones que ya habían sorteado un primer obstáculo optaron por salir corriendo: con otra pirueta saltaron de idéntico modo la puerta del garaje y huyeron corriendo. Desde el inmueble la víctima consiguió ver todo, asimismo, mediante las cámaras de seguridad que le reportan los movimientos de la casa.
Sin embargo, en medio de esa secuencia hubo un tercer malviviente que resultó detenido. Se trata de un sujeto que, tal como se observa en las filmaciones a las que accedió Primer Plano Online, quiso pasar el portón y quedó trabado por su propia torpeza. Mientras forcejeaba su humanidad, un móvil del Comando de Patrullas de Ituzaingó que realizaba tareas preventivas del delito fue en su persecución y lo terminó deteniendo.
No fue fácil, de todos modos, la intervención policial: pese a su alocada carrera por huir, Gustavo Gerardo Farías (48) se vio encerrado y optó por disparar contra los agentes que lo seguían a bordo del patrullero. “Efectuó al menos 5 disparos contra los efectivos policiales”, detallaron voceros de la investigación consultados por Primer Plano Online para la redacción de este artículo.
El temerario hallazgo del dueño de la casa intrusada
El sospechoso tenía en su poder una pistola calibre .9 milímetros “sin autorización legal”, aclararon los voceros. Corrió, disparó e intentó meterse en una vivienda de la calle Lynch al 4200, pero sus ocupantes dieron aviso a los policías, que lo terminaron aprehendiendo en los fondos de la vivienda, a donde ingresó sin permiso. “Se había escondido debajo de una bolsa negra en posición fetal”, detallaron las fuentes.
Farías tenía una herida en el pie izquierdo provocada por haberse clavado la reja cuando quedó atorado y la pistola a su lado, ya sin el cargador que descartó en la fuga y con 13 municiones intactas desparramadas. También un teléfono celular que fue secuestrado y quedó a disposición de la justicia para las pericias de rigor. Durante la fuga, más móviles se sumaron a la persecución para dar con los dos cómplices de Farías, que finalmente lograron escapar.

Y un dato no menor, que es imposible soslayar en la crónica del hecho: en la vereda de la casa a la que ingresaron sobre la calle 10 de Noviembre el propietario encontró un cargador color negro con 17 municiones intactas calibre .9 milímetros, dos precintos negros y un guante negro de látex. Es decir, iban preparados para matar si era necesario.
El fiscal Marcelo Tavolaro, de la UFI Descentralizada Nº 1 de Ituzaingó, solicitó la detención del sujeto en orden a los delitos de robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa, portación ilegal de arma de guerra, abuso de arma criminis causae y por haber sido cometido contra un miembro de fuerza policial y violación de domicilio. El pedido fue convalidado por el juez de Garantías Ricardo Fraga mientras continúa la investigación.










