La entradera que sufrió un matrimonio de personas adultas mayores en Ituzaingó terminó con el desbaratamiento de una banda que cometía ese tipo de hechos delictivos operando de una manera muy particular: mediante el uso de inhibidores del cierre centralizados de vehículos conseguían robar las llaves de las propiedades para luego ingresar durante la madrugada sin necesidad de romper ni forzar nada.
La organización delictiva tenía su zona de influencia tanto por el área bancaria de la avenida Santa Rosa como por Martín Fierro, en Parque Leloir. En ambos casos elegían a sus víctimas de la manera más sencilla: veían a algún conductor estacionar, ejecutaban el inhibidor del cierre centralizado y evitaban que los rodados queden cerrados. Así lograban conseguir sus direcciones y la manera de entrar a sus casas.
El primer indicio que obtuvieron los agentes de la DDI Morón, a cargo del comisario mayor Dante Pérez Bianchi, y de la SubDDI de Ituzaingó, cuyo titular es Juan Pablo Ponte Winsto, fue la denuncia hecha por las víctimas, un hombre de 82 años junto a su esposa de 78, intrusados en su vivienda de la calle Villegas al 1000. “No sabemos cómo hicieron para entrar. No escuchamos nada ni rompieron nada”, indicaron ante los investigadores.
Al revisar cámaras de seguridad los detectives encontraron otro elemento de prueba: un auto negro con el que los delincuentes se movilizaban, que era un Ford Ka. Y otra filmación que los expuso en su mecanismo: frenaron delante de una camioneta Toyota Hilux que había dejado estacionada una de sus víctimas y le abrieron la puerta sin ningún esfuerzo, porque el dispositivo impidió que se accione el cierre del rodado.
El anillo digital, clave en el esclarecimiento de las entraderas
El detectar el auto en el que circulaba la banda, los investigadores incluyeron su búsqueda en el anillo digital, para que al entrar de nuevo a Ituzaingó pudiera de inmediato el sistema avisar a la Policía. Ese Ford Ka luego se determinó que, en rigor, tenía pedido de secuestro activo por haber sido robado el pasado 6 de enero en Ramos Mejía.

Según pudo saber Primer Plano Online, los dos sujetos que ejecutaban esa operatoria delictiva volvieron a Ituzaingó en busca de nuevas víctimas y fueron sorprendidos por un fuerte procedimiento policial. Una vez reducidos la jueza Laura Mariel Pintos, del Juzgado de Garantías Nº 1 de Morón, concedió una serie de allanamientos solicitados por la fiscal María Alejandra Bonini para profundizar la pesquisa. Fueron realizados en el barrio Derqui, de Tres de Febrero.
En esas viviendas vinculadas a los sospechosos los policías incautaron el Ford que participó en los robos, tres celulares, un inhibidor de frecuencia, la ropa usada en las entraderas, un uniforme policial y un cargador de calibre .9 milímetros con 17 cartuchos, 8 municiones intactas y otro cargador de calibre .380 sin balas.
Los detenidos fueron identificados por las fuentes como Alan Emiliano Salinas (33) y Dylan Joel Rojas (24), quienes quedaron a disposición de la justicia. Están acusados de participar en por lo menos tres hechos delictivos más: otra entradera ocurrida el 3 de febrero pasado en Posadas al 900, del cual fue víctima una anciana de 77 años; otro hecho idéntico sucedido el 8 de marzo en Ayolas al 2600 y el robo de documentación al conductor de la Hilux.
Mientras, la investigación continúa para dar con el resto de la organización criminal.











