El hospital Posadas, ubicado en Morón, atraviesa una situación de extrema tensión por una nueva tanda de desvinculaciones definida por las autoridades del centro de salud.
Como informó Primer Plano Online, en julio pasado no se renovaron 95 contratos de personal esencial en muchas áreas, incluso dos de ellos con fueros gremiales que fueron reincorporados por la justicia. En el medio, a solicitud de los responsables de cada servicio hubo recontratación de una veintena de agentes que resultaban indispensables para la prestación de los servicios.
Sin embargo, ahora llegó una nueva disposición de la mesa ejecutiva y otros 30 trabajadores fueron desvinculados. “Todavía no tenemos en nuestro poder una lista exacta con la cantidad, pero es lo que vamos contabilizando a medida que se acercan y nos lo informan nuestros mismos compañeros que se van notificando de que ya no pertenecen al hospital”, precisó Elizabeth Correa, vocera de las personas despedidas del nosocomio.

En diálogo con Primer Plano Online, la mujer detalló que no existe ningún canal de diálogo con las autoridades. “Ellos no hablan de despidos sino de desvinculaciones por no renovación de contratos. Pero está claro que es un despido encubierto. Incluso ahora hay compañeros que fueron echados por segunda vez”, precisó.
Mamá de tres hijos, sostén de hogar y se enteró por mail de su desvinculación
Correa tiene 43 años e ingresó a trabajar al hospital Posadas en 1999 haciendo tareas de mantenimiento. Con el correr del tiempo estudió, se capacitó y dejó ese lugar para pasar a desempeñarse en el área de imágenes tras completar la carrera de Técnica Radióloga en ese mismo establecimiento. Es mamá de tres hijos y sostén de hogar, y se enteró que se quedaba en la calle mediante un correo electrónico.
“Mi remuneración era de 700 mil pesos, aproximadamente. Y me despidieron sin ninguna compensación por todos los años trabajados. De la noche a la mañana quedé en la calle”, expuso en la charla con este medio. Pero, además, su caso es testigo: ella desde el año pasado integra la comisión directiva de la Asociación de Profesionales de la Salud (CICOP) y cuenta con fueros gremiales, con lo cual aguarda que la justicia obligue a su reincorporación.
“Nosotros como organización sindical no estamos haciendo ninguna medida de fuerza, pero sí estamos acompañando otras movilizaciones y atendiendo reclamos de compañeros y compañeras. Y en defensa de la salud pública, porque creemos que hay un plan de desmantelamiento y desfinanciación”, agregó.
Por estos días, Correa sostiene el alimento de sus hijos y los gastos del hogar mediante un fondo de lucha, en el cual aportan voluntariamente entre trabajadores del hospital, y también haciendo changas. Contaban con aportes solidarios de pacientes que concurren al nosocomio, pero ahora esa carpa que habían instalado fue quitada y no tienen un lugar físico para posicionarse.
“Voy a seguir adelante en mi lucha porque me reincorporen. Este hospital me formó, crecí acá adentro con mis hijos y espero que la justicia se expida cuanto antes. Quiero seguir dando mi aporte a una salud pública y de calidad”, finalizó.











