Robar para comer: increíbles delitos en un supermercado de Morón y en una vivienda de Merlo

En el primero de los casos, la Policía redujo al ladrón frustrado, que se llevaba los paquetes de colita de cuadril entre su vestimenta. Fue la gente de seguridad del local la que advirtió sobre el episodio. El segundo fue en Merlo, y ocurrió en las puertas de una vivienda cuando la víctima ingresó a la finca para ver por qué ladraba el perro y dejó las cosas que había comprado en un pilar.

Dos hechos absolutamente insólitos son reflejo de otro capítulo de robar para comer. Ocurrieron en Morón y en Merlo y, si bien son figuras de tipo penal, en muchos casos hay comprensión de que son delitos menores en los que no vale la pena invertir recursos. Ambos están calificados como hurto, y uno de ellos incluso tentado, porque la mercadería fue recuperada.

El primero de los casos que Primer Plano Online comparte con sus lectores sucedió ayer en el supermercado Día de la calle Arias al 2900, en Castelar norte. Allí, personal de seguridad advirtió que un sujeto se estaba llevando entre su ropa dos paquetes de colita de cuadril y dio aviso al 911 para evitar que se retire del local.

Así, un móvil de la comisaría 7ª de Morón se acercó hasta el negocio e interceptó al sujeto, de 40 años, quien efectivamente tenía en su poder los trozos de carne que había sustraído. El hombre fue trasladado a la comisaría, en donde le labraron actuaciones bajo cargos de hurto en grado de tentativa. Luego de constatar su domicilio la justicia dispuso su liberación.

Media docena de huevos y un pedazo de membrillo

El otro hecho que ocurrió en las últimas horas y que quedó registrado en un video lo sufrió una vecina de Parque San Martín, en Merlo. La víctima fue una mujer mayor, que había salido a comprar a un almacén pegado a su casa y, al regresar, dejó apoyada la media docena de huevos y el pedazo de membrillo sobre el pilar de ingreso a la finca.

Entró a ver qué pasaba porque ladraba el perro. Habrá tardado dos minutos y, cuando salió, las cosas que había dejado apoyadas ya no estaban. Ahí revisamos la cámara de seguridad y descubrimos lo que había pasado”, contó la hija de la víctima del absurdo robo a Primer Plano Online. “Es increíble, se roban cualquier cosa”, completó.

Está claro que son delitos vinculados a la miseria. Que no se justifican, por supuesto, pero que tienen relación directa con el duro momento económico y la falta de límites también en eso del respeto por el prójimo, que se ahonda en los barrios.

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