Se cayó este mediodía por falta de quórum la sesión especial en la que iban a tratarse, entre otros temas, declaraciones de repudio por la visita de legisladores libertarios a represores presos en el penal de Ezeiza. El fracaso del trámite legislativo, de todos modos, no disminuye la rimbombancia que tomó el escándalo.
Quien salió a despegarse de la actitud tomada por sus pares de bloque fue Lilia Lemoine, una de las espadas en el Congreso con las que cuenta La Libertad Avanza (LLA) en general y el presidente Javier Milei en particular. En una entrevista con Adrián Noriega en el programa periodístico Primer Plano por el canal Somos, de Flow, dejó en claro su posición aunque, de algún modo, intentó justificar la presencia de la comitiva en la cárcel.
“Durante la cuarentena recordemos que liberaron convictos para que no se contagien COVID. ¿Por qué? Aludiendo a cuestiones humanitarias, porque en las cárceles estaban mal. Soltaron gente que era peligrosa. Y esto fue una visita, no soltaron a nadie. No es que soltaron represores”, analizó la diputada.
Consultada sobre si iría a una visita de esa naturaleza, su respuesta fue contundente: “no”, aseguró. Con el mismo énfasis, Lemoine admitió: “se están recibiendo denuncias de que hay torturas, y acá está el problema”. Un dato no menor: el Servicio Penitenciario Federal es un organismo que depende del Gobierno nacional.
La posición de Lilia Lemoine en relación a los genocidas condenados
“Yo creo que una persona que ejerció tortura o hizo desaparecer gente o secuestró bebés tiene que estar presa y no salir nunca más. En eso estamos todos de acuerdo. Nosotros no somos eso. Lo que pasa es que se transmitió todo muy mal”, se sinceró la diputada durante la entrevista.
Zanjada esa parte de la discusión, Lemoine también cuestionó que “del otro lado está el kirchnerismo, que a los terroristas les da hasta teléfonos y cargos en la política si pueden. Van a tratar de proyectar en nosotros lo que ellos son”, sentenció.
Para la diputada la visita se enmarca en una cuestión “humanitaria” por las denuncias de “condiciones de vida muy malas para personas mayores de edad”. “Yo no sé bien cómo es la legislación con estos crímenes. Pero todos tenemos derechos humanos. Aunque no nos guste, los peores criminales también”, concluyó.











