Conmoción por la muerte de Ariel Hernán Paiz (48), un vecino de Ituzaingó que se presentó en la madrugada del viernes en la guardia del Hospital del Bicentenario de ese distrito y falleció dos horas después de haberse anotado, mientras aguardaba ser atendido en su propio auto, debido al intenso frío.
Según narró su propia hermana a Primer Plano Online, el hecho se desencadenó en las primeras horas del viernes 12 de julio. El registro en el celular no miente: a la 1.30 llamaron a la ambulancia porque el muchacho se sentía mal. La respuesta que recibieron es que “un dolor de espalda no es una emergencia”. 14 minutos después, a la 1.44, llegaron al nosocomio.
“Ahí le hicieron el triage, que arrojó como resultado una presión de 16-9 y una temperatura de 35°. No recuerdo qué dio la saturación de oxígeno en sangre. Mi hermano le pidió a la enfermera que le haga un electro porque sabía qué le estaba pasando y le dijeron que espere, que ya lo iban a atender. No consideraron la presión elevada, ni el dolor de espalda ni el estado de ansiedad que él tenía”, describió la hermana de Paiz en conversación con este medio.
En medio de esa situación, la familia indica que a Ariel tardaron entre una hora y media y dos horas para darle atención. Y que en un momento, por lo mal que se sentía y por el intenso frío, se fue a sentar al auto de su otra hermana, que estaba con él acompañándolo. Ella se quedó en la sala de espera hasta que le tocó el turno. Entonces fue a buscarlo y su malestar se agudizó a punto tal que le manifestó: “déjame morir acá tranquilo”.
Qué determinó la autopsia en el cadáver de Ariel Paiz
Desde el viernes, que minutos antes de las 4 de la mañana determinaron su muerte porque no pudieron reanimarlo, recién ayer lunes pudieron darle el último adiós. En el medio, la fiscal Gabriela Millán, de la Fiscalía Descentralizada Nº 1 de Ituzaingó, dispuso la realización de la autopsia para establecer qué fue lo que pasó.

Esa medida judicial determinó que Ariel falleció por un paro cardíaco por insuficiencia cardíaca aguda originada en un edema pulmonar. “Supongamos que tenía una enfermedad de base desde hace un tiempo. Bueno, mi hermano se iba a morir igual, pero atendelo, no lo dejes tirado en el piso”, fue la reflexión de su hermana.
Además, aseguró que no les devolvieron, entre las pertenencias que él llevó al nosocomio, el pantalón y las zapatillas. Cuando reclamaron, la respuesta que recibieron es que pregunten en la cochería que trasladó el cuerpo, donde le negaron tenerlo.
“La obligación de los médicos es atender a la gente, por más que sea un delincuente que se tirotea con la Policía. Yo no quiero que esto quede impune. Y que mínimamente les retiren la matrícula a quienes no le brindaron atención”, cerró su hermana.
De quién depende la administración del Hospital del Bicentenario de Ituzaingó
Según pudo corroborar Primer Plano Online, desde diciembre pasado, con la asunción del Gobierno de Javier Milei a nivel nacional, el Hospital del Bicentenario “es total responsabilidad de PAMI central”.
“El Municipio se retiró por completo de la administración por decisión de la obra social, que discontinuó el convenio que estaba vigente hasta diciembre”, informaron fuentes del organismo nacional. Hasta entonces, la comuna se hacía cargo de la atención en guardia para vecinas y vecinos que no eran afiliados de PAMI.

Es por eso que desde la obra social también iniciaron una investigación interna para intentar clarificar si se cumplieron los protocolos en cuanto a la atención brindada al vecino fallecido.
Ariel era soltero, no tenía hijos y vivía con una de sus hermanas en la vivienda familiar de Ituzaingó norte. Trabajó muchos años como remisero en el barrio Policial de ese distrito y, a partir de que se le rompió el auto y mientras juntaba dinero para repararlo, se había puesto a trabajar en un kiosco de esa misma barriada.
“Era muy querido. Ayudaba a todos sus amigos y a los animales de la calle. No merecía este destrato”, cerró su hermana, visiblemente compungida.










