Un grupo de familias que habitan en cercanías del barrio Pro.Cre.Ar de Haedo, en Morón, se contactó con la redacción de Primer Plano Online para hacer público un reclamo que ya le transmitieron en persona a las autoridades municipales pero ante el cual todavía no obtuvieron respuestas.
El pedido se concentra en la avenida Pueyrredón al 700, entre Esmeralda y San Lorenzo, en donde ya hubo “varios siniestros viales” en los últimos meses. Algunos de ellos fueron registrados desde los domicilios particulares y hasta causaron, la semana pasada, el derribo de un muro perimetral.
“Al riesgo de vida que esto implica se suma el daño a las viviendas por las vibraciones del tránsito pesado, con riesgo de derrumbe de balcones en algunos casos”, aseguraron.
Como se observa en uno de los videos que lectores enviaron a la redacción de este medio, el conductor que causó el derribo se retiró del lugar corriendo y más tarde regresó a retirar el vehículo. Es una metodología que suele ocurrir cuando se precipitan choques que no tienen explicación alguna y, quizá, quien manejaba se aleja para permitir que se vaya el efecto del alcohol.
Choques y vibraciones en las viviendas
“Los choques en la zona son sistemáticos y en momentos distintos. Las causales son el exceso de velocidad, pero hay también una consecuencia directa del tránsito en la zona”, precisaron los vecinos contactados para la elaboración de este artículo.
¿Cuál es esa otra consecuencia? “Las vibraciones que causan los camiones y el tránsito pesado. Tenemos gente con expedientes presentados en el Colegio de Arquitectos de la provincia de Buenos Aires que dan cuenta del riesgo de derrumbe en los balcones”, agregaron.

Sugieren, desde la comunidad, que las autoridades locales realicen un estudio para determinar a qué velocidad se deben transitar esas calles y, una vez establecido, que se coloque señalización con la máxima permitida y hasta que se instalen cámaras con fotomultas para garantizar que se cumpla.
Los reductores conocidos como lomo de burro también podrían ser una salida, pero eso no evitaría el movimiento en las estructuras domiciliarias. Al contrario: quizá lo agravaría. Entonces, la única alternativa que quedaría es evitar que los rodados de gran porte transiten esa calle.
“Estamos dispuestos a colaborar brindándoles la información vivenciada por nosotros en reiteradas veces, donde se puso en riesgo la vida de los vecinos y en especial la de los niños”, asegura el grupo vecinal preocupado por la temática.
El agravante es que en la esquina de Pueyrredón y Esmeralda hay una plaza pública, lugar por excelencia de presencia de niñas y niños. “La ausencia de sistemas de prevención puede desencadenar un acontecimiento desagradable”, concluyeron.











