Día de la bandera: dos granaderos estuvieron presentes en un geriátrico de Castelar para celebrar la fecha patria

En una jornada signada por la emoción, el Hogar del Dr. Ovando tuvo un día singular. La iniciativa fue inspirada por uno de los abuelos de la residencia, quien fue parte del regimiento hace 50 años cuando integró la unidad de caballería del Ejército Argentino durante su servicio militar.

La comunidad del Hogar del Dr. Ovando tuvo un día de la bandera que nunca olvidarán. Dos integrantes del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martin visitaron la residencia geriátrica de la localidad de Castelar para cumplir con el ritual de la celebración patria. Los abuelos, sus familiares y el personal del establecimiento disfrutaron de la jornada que incluyó abanderados del paño nacional, el himno y otras marchas y canciones alusivas.

Los granaderos Lisandro Villasanta y Marcos Cuesta se hicieron presentes en el hogar donde además de cumplir con el ritual patrio respondieron preguntas de los presentes y se fotografiaron con los abuelos que no dejaron de expresar su emoción por el evento, atípico por cierto. También se mostró conmovido hasta las lágrimas Gustavo Ovando, director del geriátrico, quien destacó la jornada como una de las más movilizadoras en los 41 años de historia del establecimiento.

Los granaderos Lisandro Villasanta y Marcos Cuesta junto al titular de la residencia geriátrica, Gustavo Ovando

El inspirador de la iniciativa fue Antonio Gallo, un residente de 69 años que vive en el geriátrico desde hace tres meses. A sus19 años, el destino quiso que fuera granadero. En 1976, cuando le llegó la carta de citación para el servicio militar se presentó en el Distrito Militar de San Martín, en Ramos Mejía, y fue destinado al Regimiento de Granaderos a Caballo.

Después de 8 meses de instrucción en Puerta 7 de Campo de Mayo donde aprendió superviviencia en carpa, el manejo de armas y las jerarquías del escalafón militar pudo meterse de lleno en el mundo de los granaderos en el Escuadrón Riobamba.

Emocionado ante la presencia de dos jóvenes exponentes de la unidad de caballería del Ejército Argentino que lo marcó y hoy recuerda con nostalgia, habló con Primer Plano Online. “Pese a que muchos dicen que el servicio militar era tiempo perdido, yo aprendí allí muchas cosas buenas: se vuelven a rememorar valores perdidos como el respeto”, resalta.

Recuerda las guardias que le tocó cubrir en Casa de Gobierno y la Quinta de Olivos que le exigían estar entre 2 y 3 horas parado en posición de firme sin moverse. “Cuando nos pegaba el sol de frente y de lleno había compañeros que se desvanecían”, recuerda.

En total estuvo 1 año y 8 meses en el servicio hasta que le dieron la baja. Alguno de sus compañeros decidieron quedarse para seguir la carrera militar en Granaderos, mientras él volvió al trabajo en La Tablada, su barrio: se dedicaba a la rectificación de motores de autos y camiones. Poco después conoció a su esposa Stella Maris Brindisi y se casaron. Tuvieron dos hijas, Lorena y Jésica quienes le dieron dos nietos, María Victoria y Dante, que lo acompañaron en la celebración del día de la bandera en el Hogar del Dr. Ovando.

Antonio Gallo, un granadero más: en el festejo del día de la bandera junto a sus hijas Jésica y Lorena, y sus nietos Dante y María Victoria

A la hora de evaluar su paso por Granaderos, Antonio no duda: “se lo recomendaría a los chicos jóvenes; yo la pasé realmente muy bien. Tengo buenos recuerdos de los oficiales y suboficiales y de mis compañeros con quienes me tocó compartir aquellos días. Recuerda que el día de la baja salimos a la calle y todos terminamos abrazados y llorando”, recuerda y se vuelve a emocionar. “Fue un orgullo y sigue siéndolo haber pertenecido al Regimiento de Granaderos”, concluye.

Antonio hace un culto del respeto afianzado en sus tiempos de granadero. Así lo confirmaron sus hijas en charla con nuestro medio. “Le tocó atravesar su servicio militar en tiempos de dictadura, pero siempre recuerda con cariño aquellos años. Aunque sabemos por familiares que papá era bastante travieso y le tocó perderse las salidas de los fines de semana varias veces por inconducta”, cuentan y se ríen.

La jornada patria fue un verdadero día de fiesta en el Hogar del Dr. Ovando

Así pasó el día de la bandera en la residencia geriátrica. Su responsable anticipó que dentro de poco instalarán en el patio un mástil donde flameará todos los días la bandera argentina. La iniciativa fue posible gracias al impulso de Mercedes, colaboradora del hogar; la ayuda de Andrea González, integrante de la Comisión Directiva de la Cámara de Comercio de Castelar que fue la responsable de que los granaderos puedan estar presentes y el permiso gestionado por el Sargento Primero Walter Serantes.

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