En su libro ‘Pocos contra muchos’, la escritora italiana Nadia Urbinati cuenta a modo de anécdota el diálogo entre un turista que visita París y se encuentra con manifestaciones de los denominados ‘chalecos amarillos’, un movimiento que expresa públicamente su frustración por el estado de situación en Francia y que no está representado ni por partidos políticos, ni por sindicatos ni mucho menos por organizaciones de la sociedad civil. Ese viajero le pregunta a un policía “¿qué pasa con esto?”, y la respuesta del agente es lapidaria: “es gente a la que no le gusta nada”.
Algo similar puede graficarse con lo que sucedió esta tarde en otra jornada de ruidosas protestas de repartidores se concentró esta tarde en distintos puntos de Morón y Hurlingham para reclamar seguridad. En rigor, según expresaron a Primer Plano Online, están disconformes con las autoridades municipales, policiales y de las áreas de Tránsito de los distritos por poner el foco en la documentación que portan para circular y “no poner el mismo énfasis para perseguir a los que nos roban”.
Así lo manifestó a Primer Plano Online Sebastián, uno de los voceros de las manifestaciones de esta tarde, que comenzaron en Santa Rosa y Sarmiento, límite entre Ituzaingó y Morón, y siguieron por el Puente Lebensohn, en Castelar.
Los deliverys luego se trasladaron con sus motos a Belgrano y Buen Viaje; Belgrano y Almirante Brown; y Belgrano y Rivadavia, del centro de Morón; a Vergara y colectora de Acceso Oeste, en el límite de Hurlingham y Morón; y a Vergara y Pedro Díaz, en Villa Tesei. Fueron cortes breves que se extendieron por toda la tarde e incluyeron quema de gomas y cánticos, además del sonido de los caños de escape.
Sebastián afirmó ante la consulta de este medio que ellos consideran que “hay zonas liberadas” para el delito, y que les prometieron múltiples soluciones que “nunca llegaron”. Algunos comisarios se acercaron para intentar entablar un diálogo a cambio de que levanten los cortes, pero la respuesta de los deliverys fue negativa porque ya habían organizado las protestas, a las que se acoplaron repartidores de otros distritos.
“Hablamos con autoridades policiales e intercambiamos teléfonos para armar una reunión. Lo que pasa es que ya hablamos varias veces y las cosas siguen pasando”, completó Sebastián. De hecho, expresaron que en la noche de ayer martes sufrieron algunos robos y persecuciones delictivas, de las que alguno de los trabajadores pudo escapar para poner a resguardo sus motos y demás pertenencias.












