“Con muchísimo dolor hoy nos toca despedir a nuestra querida Cata. Cata, tu sensibilidad, alegría, ternura y amistad estarán siempre entre cada uno/a de nosotros/as. Fuimos bendecidos con tu presencia. Que Dios llene de consuelo a tu familia y amigos/as. Hasta que volvamos a encontrarnos que Dios te sostenga en la palma de su mano”.

El posteo hecho por la cuenta de la comunidad del colegio Pompeya-Palotti eriza la piel. Conmueve en cada letra que se lee. Es la despedida de una hija dilecta de la institución: Catalina Mora Boretto Rametta (12), quien falleció el fin de semana pasado en un siniestro vial a 10 kilómetros de Pinamar mientras viajaba con su mamá para pasar unos días de vacaciones.
Según reconstruyó Clarín, la nena era hija única. Su madre, Mariela Rametta (45), es profesora de Historia e investigadora de la escuela a la que iba su hija y de la que ella también egresó y del Archivo Histórico del Municipio de Morón. Además, escribió el libro ‘El Agite’, un texto que repasa la historia del rock en el Oeste del Conurbano y cuyo título se vincula a la legendaria frase de Divididos en su canción ‘El 38’.
Su papá, Julián Boretto, le dedicó sentidas palabras en sus redes sociales. “Se me fue mi niña hermosa. La voy a extrañar muchísimo. Es muy triste esto. 12 añitos nada más. Era tan vivaz, siempre inventando alguna locura, cantaba todo el día... amaba a los animales. Te voy a amar por siempre”, posteó.

Mariela y Julián estaban separados desde que la nena tenía 5 años, pero seguían unidos por el motor de sus vidas: el amor de Cata. Lo que pasó en el accidente es materia de investigación pericial. Mariela conducía un Fiat Palio que terminó volcado en la banquina: ella sufrió fracturas y la chiquita murió en el acto. Las dos tenían colocado el cinturón de seguridad.
Habían salido temprano desde Castelar porque anunciaban un temporal por la tarde. Ese temporal de lluvia, viento y granizo que finalmente llegó y causó momentos de pánico en la Costa. Al mediodía de ese sábado, sonó el celular de Julián. Era una llamada de Mariela, pero cuando atendió era la voz de otra mujer. Era la voz de Milagros, una vecina de General Madariaga.
“Pensé que era ella, esperaba oír que llegaron. Pero al no oír la voz de Mariela, se me heló la sangre. Lo primero que quería saber era el estado de Cata. Le pedí que me lo dijera y me dijo. La nena se fue en el momento del accidente. Se supone que no sufrió”, le contó a Clarín.
Después también tuvo un instante para recordar una de las tantas anécdotas junto a su hija. Cuando ella iba al jardín de infantes Crear y Ser, de Castelar, un día volvió y le preguntó: “Papi, ¿conocés esta canción?”. Era ‘Que ves el cielo’, de Luis Alberto Spinetta. Desde aquel día ese tema del ‘Flaco’ fue una conexión eterna entre ambos. Hasta llegó a cantarla en un mensaje telefónico al programa de radio de Juan Di Natale, con dedicatoria: “Hoy te quiero cantar una canción que le gusta mucho a mi papá”.

Mariela fue internada en Pinamar tras el siniestro y ya sabe lo que pasó con su hija. Se enteró cuando Julián llegó desde San Antonio de Padua (Merlo), donde vive. Le habían dicho que la nena había sido llevada a otro hospital. “¿Cata está bien?”, le preguntó apenas entró a la sala. Su ex no le pudo responder. Se le hizo un nudo en la garganta. No fue necesario decir nada. Fue un momento que ningún padre o madre siquiera imagina atravesar.
Antes de ayer despidieron a la nena en el Cementerio Municipal de Morón. Los compañeritos de la escuela se juntaron en la iglesia, sin comprender. Dentro del ataúd, Julián le dejó los squishies (juguetes mochi blandos para niños) que él le había regalado para las fiestas. “Ella necesitaba continuamente tener algo en la mano”, justificó.
Y aprovechó para agradecer a toda la gente que ayudó para el traslado del cuerpo y poder darle sepultura. “Pagaron todo. No tengo ni la menor idea de cuánto dinero es. En especial a Gabriel Gómez, Christian Sánchez Carrettini y Eliana Scinto. También al Municipio de Morón”, completó. Mariela intenta recuperarse de las lesiones: tienen que operarla de la clavícula y se fracturó una rótula. Está sostenida por amigas y su entorno más cercano.










