AHORA Picada fatal de Laferrere: 14 y 10 años de prisión para los asesinos al volante del pequeño Tahiel Contreras

Picada fatal de Laferrere: en un fallo que marcará precedente a futuro condenaron a Nahuel Olivera a 14 años de prisión y a Alexis Escribanti a diez años de cárcel por el crimen vial del pequeño Tahiel Contreras, al que embistieron mientras esperaba para cruzar por Ruta 21 y Soldado Sosa y los asesinos al volante embistieron corriendo una prueba ilegal de velocidad.

A través de una audiencia virtual, cuya conectividad fue una falta de respeto a la familia de la víctima y de los imputados, que no tuvieron otra manera de acceder al veredicto, los jueces del Tribunal en lo Criminal Nº 4 de La Matanza Nicolás Grappasonno, Gerardo Clemente Gayol y Franco Fiumara, también impusieron la inhabilitación especial para conducir a los ahora condenados por el término de seis años a cumplir una vez concluida la pena.

LA LECTURA DEL VEREDICTO

Si bien el fiscal del juicio, Sergio Antín, y la defensa de la familia de Tahiel, en la persona del abogado Alberto Palacios, habían pedido entre 20 y 28 años de prisión respectivamente, mientras que las defensas de los acusados pidieron su absolución, los magistrados optaron por un camino del medio para mensurar el monto de la sentencia.

En rigor, la determinación impone una verdad jurídica: al correr picadas, quien ejecuta ese tipo de maniobras debe tener claro que la representación de matar es una chance concreta. Y eso, por más que haya o no una ley específica, es lo que deja el proceso judicial tan doloroso, porque se juzga ni más ni menos que el crimen vial de un niño, que fue investigado desde el minuto cero por el fiscal Gastón Duplaá.

Luciano Contreras y Noelia Díaz, papá y mamá del nene asesinado aquel domingo 13 de septiembre de 2020, habían manifestado que su ambición en búsqueda de justicia era que este tipo de hechos “no se repita” y que sean “severamente castigados a modo de ejemplo”.

En tanto, mientras Olivera optó por el silencio y no declaró durante el debate ni tampoco a la hora de que el tribunal le ofreciera decir sus últimas palabras, Escribanti no habló en las deliberaciones, pero a la hora de ser convocado para manifestarse sobre el cierre de la audiencia afirmó que pide justicia por Tahiel pero también por él mismo, porque de lo que se lo acusa es “absolutamente inocente”.

Según el alegato presentado por el fiscal Antín, en su óptica “quedó probado” que los imputados corrieron una prueba de velocidad desde la calle Ezeiza hasta Soldado Sosa, donde se produjo el desenlace fatal, siempre sobre la Ruta 21, y durante esa carrera el Vento conducido por Escribanti le había sacado ventaja al Corsa de Olivera.

Poco antes de la esquina del choque, el VW que circulaba por el carril rápido invade el derecho (porque tenía delante una camioneta que le impedía seguir a velocidad), y retoma rápidamente la mano izquierda para seguir acelerando. El tema es que, en esa maniobra en zigzag, esquiva a la camioneta y a un VW Fox que estaba detenido en el semáforo y cruza en rojo, pero Olivera, que venía detrás suyo, impactó de lleno contra el rodado frenado por la luz roja.

A Olivera el tribunal lo halló culpable del delito de prueba ilegal de velocidad en concurso real con homicidio simple en concurso ideal con lesiones leves reiteradas en dos oportunidades (papá y mamá de Tahiel), por lo que le aplicó los 14 años de cárcel. A Escribanti las figuras imputadas son idénticas, pero el menor monto de pena tiene que ver con que el desenlace fatal fue provocado de manera directa por el otro participante de la picada.

El Tribunal en lo Criminal Nº 4 de La Matanza a cargo de los jueces Nicolás Grappasonno, Gerardo Gayol y Franco Fiumara

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